Long Way Nowhere

En mi epoca de escuela primaria algunas credulas e ingenuas personas, a quienes dabamos el respetuoso nombre de maestros, me enseñaron que el hombre, ademas de un ser racional era, tambien, por gracia particular de Dios, el unico que de tal fortuna se podia enorgullecer. Pues bien, siendo las primeras lecciones aquellas que mas perduran en nuestro espiritu, aunque, muchas veces, a lo largo de la vida creamos haberlas olvidado, vivi durante muchos años aferrado a la creencia de que, a pesar de tantas contrariedades y contradicciones,esta especie de la que formo parte usaba la cabeza como aposento y oficina de la razon. Cierto era que el pintor Goya, sordo y sabio, me afirmaba que es en el sueño de la razon donde se engendran los monstruos, pero yo argumentaba que, no pudiendo ser negado el surgimiento de esos espectros, ello solo acontecia cuando la razon, pobrecita, cansada de la obligacion de ser razonable, se dejaba vencer por la fatiga y se sumergia en el olvido de si misma. Llegado ahora a estos dias, los mios y los del mundo, me veo delante de dos probabilidades : o la razon, en el hombre, no hace sino dormir y engendrar monstruos, o el hombre, siendo indudablemente animal entre los animales, es, tambien indudablemente, el mas irracional de todos ellos. Me voy inclinando cada vez mas hacia la segunda hipotesis, no por ser yo un morbosamente propenso a filosofias pesimistas, sino porque el espectaculo del mundo es, en mi debil opinion, y desde todos los puntos de vista, una demostracion explicita y evidente de lo que llamo la irracionalidad humana. Vemos el abismo, esta ahi, delante de los ojos, y a pesar de todo avanzamos hacia el como unamultitud de lemings suicidas, con la capital diferencia que, de camino, nos vamos entreteniendo en despedazarnos los unos a los otros.

—Jose Saramago- Cuadernos de Lanzarote