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Long Way Nowhere

defaaip:

“Frodo: I can’t do this, Sam.
Sam: I know. It’s all wrong. By rights we shouldn’t even be here. But we are. It’s like in the great stories, Mr. Frodo. The ones that really mattered. Full of darkness and danger, they were. And sometimes you didn’t want to know the end. Because how could the end…

La gente también puede no pasar de ser un proyecto fallido.

Te diré, entre tú y yo,
que me dan miedo las tormentas,
que ahora veo que una se acerca
y que en el cielo hubo un temblor.
Y sólo pienso en escapar,
esto se ha puesto muy feo,
tuve un juicio contra reo
y sé que me condenarán.
Desde La Lloca hasta El Musel
te busqué y no te encontraba
y cuando nos vimos las caras
me buscabas tú también.
Y ahora que sigues aquí
¿cómo no vas a cansarte
si de miércoles a martes
ya estoy harto yo de mí?

Me decías lo que media
entre tú y tu soledad,
es un trecho que no puedo abarcar.
Yo le preguntaba al cielo
sin disimular el miedo
cómo voy a vivir
cuando te canses de mí,
cuando te canses de mí.

Y qué más da si esto es el fin,
yo trato de matar el tiempo
y entre tanto lo que el tiempo
intentará es matarme a mí.
Y estas líneas, ya lo ves,
son lo más desesperado
para tenerte a mi lado
que se me ha ocurrido hacer.
Y si me dejas que lo intente
sólo una vez más
me odiarás secretamente
y para siempre jamás,
porque hacen falta, ay, amor,
más de dos vidas enteras
para corregir siquiera
el más mínimo error.

Me decías lo que media
entre tú y tu soledad,
es un trecho que no puedo abarcar.
Yo me pregunté a mí mismo,
sólo a un paso del abismo,
cómo voy a vivir
cuando te canses de mí,
cuando te canses de mí, ay, de mí.

Me decías lo que media
entre tú y tu soledad,
es un trecho que no puedo abarcar.
Yo le preguntaba al cielo
sin disimular el miedo
cómo voy a vivir
cuando te canses de mí,
cuando te canses de mí.

—Nacho vegas- Cuando te canses de mi.

preguntas sin respuesta dispersas sobre el alfeizar, montañitas de apuntes que se aplastan entre si. Locura, ausencia, humo es todo lo que queda.

04-09-10

Seres imaginarios que no me dejan dormir

“Parece ser que va a llover, el aire hoy es
más cálido”, me dijo una mujer de
aspecto amable y peinado imposible esta
mañana en el ascensor. ¿Por
qué nadie me iba a mentir allí? Tal
revelación me impidió dormir.
Tracé un ambicioso plan; consistía
en sobrevivir. Y mi voz era un imán, y
así logré captar, paseando por el
Carrefour, a un ejército de un centenar. Y
nos reuniremos en los aeropuertos, y al calor de
una smoking-room en la que no entra aire ni luz
hablaremos del tiempo y acaso del gobierno, y
trazaremos nuestro magno plan, y a una
estación sucederá otra igual.

Parece ser que fracasé; mi rostro hoy no
apareció por televisión. Da igual;
yo, como buen occidental, sé nadar igual
que un pez, un pez en un mar de mediocridad. Casi
claudiqué. Les oí decir: “con lo que
hay dentro de ti, no estará nada mal si
mañana estás aquí”. Y en la
cama de un sucio hospital continúo en
soledad disparando como Kevin Ayers a una luna
llena, tan, tan llena, que no puedo fallar, que no
voy a fallar. Y sé que no querrás
volver a confiar en mí; ya nadie
confía en la energía nuclear
después de lo de Chernobyl. Pero el cielo,
aun tan negro, es nuestro cielo, es nuestro, y
tengo un ambicioso plan; consiste en sobrevivir.
(Te quiero, y no he hecho y sé que no
haré jamás nada más real y
nada más sincero. Te quiero, y tengo un
plan para los dos; consiste en sobrevivir.)

—Nacho Vegas- Nuevos planes, idénticas estrategias

miro la montañita de los apuntes y sé que no tienen destino. En la vida de todo hombre normal y maduro hay siempre una mujer lejana. Por la geografía o los días. Nunca volveré a ver a mi Lejana. Si vive, pisa un punto de la tierra ignorado por mí. Y si llegara a producirse el milagro, ya marchito, del reencuentro, tampoco le ofrecería mis apuntes como lectura. Tal vez, Lejana, te mostraría el montón de hojas como una avergonzada y lastimosa prueba de que he existido en tu ausencia

—Cuando ya no importe- Juan Carlos Onetti

Con decirte que ya son varios días sin salir,
Puedes creerlo, pero he sido moderadamente infeliz,
Hice así una canción y creí que verías en ello un piropo,
La escuchaste y después me dijiste: “lo tuyo es del género bobo“

Cuando me quiero explicar
Las palabras se esconden
En no sé qué sitio y entonces te escucho
Igual que el que escucha
De lejos el trafico de su ciudad
Y me pierdo en inmensas preguntas
Que lucen con esplendor y absurdidad
Ya viví, sufrí y ame, y todo ¿para qué?

Hicimos el amor
Una vez que sentimos el frío
Y el resultado fue ya lo ves
Mas o menos como en los erizos

Cuando me quiero explicar
Mis demonios se ponen groseros
Me insultan y entonces me entran las dudas
Y le echo la culpa a mi género, y a correr
Y si surgen preguntas pues dejo que surjan
En su esplendor y estupidez

Viví, sufrí y ame, vale y ¿ahora qué?

—Nacho Veggas-Las inmensas preguntas

Ella gritó, después susurró y
en ningún caso yo entendí una
palabra. Dijo que sí, siempre
estaría allí, y después
pretendió que le diera las gracias.
Comenzó una noche cualquiera y aún
no lo he sabido parar.

Ella corrió; dijo: “ven tras de
mí”, y el polvo que levantó me
cegó completamente. Me
señaló; gruñó: “es el
mismo error”. Yo traté de explicar que era
un error diferente. ¿Qué más
da? Se trata de errores. Qué más da,
si el peor de ellos fue que ella me
confundió con una persona que, obviamente,
no era yo.

Ella aportó ante el juez cartas, y yo
juraré que aquella no era mi letra. Puso en
mi boca frases que a mí me sonaban a pura
jerga extranjera. Señor Juez, esa no es mi
ropa. No, aquel no es mi neceser.

Una noche salí; vi a un anciano morir. Me
quedé y le robé su dentadura
postiza. Ahora sí, ya te puedo mirar y
lucir a la vez una enorme sonrisa.
¿Qué más da que la gente
muera? Qué más da, si tienen que
morir. Ella me confundió con una persona
que, obviamente, no era yo.

Me lo podéis discutir, y hasta
contradecir, pero sé lo que viví,
rezando día y noche así: Dios
mío, haz que me olvide o que se muera.

Ella volvió. Oh sí, ella
volvió, y no tardó en declararme su
amor tan profundo. Hagamos que todo empiece otra
vez y termine con el polvo más triste del
mundo. ¿Qué más da que el
amor renazca? Qué más da, si en el
fondo yo sé que ella me confundió
con una persona que, obviamente, no era yo.

—Nacho Vegas-Ella me confundio con otra persona

El lector ha leído bien, el señor ordenó a abraham que le sacrificace al propio hijo, con la mayor simplicidad lo hizo, como quien pide un vaso de agua cuando tiene sed. Lo lógico, lo natural, lo simplemente humano hubiera sido que abraham mandara al señor a la mierda, pero no fue así.

—Jose Saramago en Cain

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